martes, 9 de febrero de 2016

Topsy, la elefanta condenada a muerte por electrocución


Corría el año 1903, concretamente el 04 de enero. Thomas Edison intentaba convencer a la población de que la corriente alterna propuesta por Nikola Tesla era altamente peligrosa.
Topsy antes de ser ejecutada

Para demostrar su punto, Edison ejecutó vía electrocución con una potencia de 6600 voltios  a una elefanta públicamente. Previamente a dicho animal se le había hecho comer zanahorias con 460 gramos de cianuro de potasio. 

Se accionó aquella especie de silla eléctrica y aproximadamente en un minuto, quizás menos, aquel gigantesco animal caía desplomado tras recibir aquella brutal cantidad de energía.

Aquel cruel espectáculo fue presenciado por unas 1500 personas que veían sorprendidas como aquella maquinaria de la muerte despedía humo mientras le quitaba la vida a aquel enorme animal.

Edison por cierto, registró esta ejecución en video y así de esa manera, tenía las pruebas que quería para demostrar la supuesta peligrosidad de la corriente alterna.

Así pues, terminaba la vida de Topsy. Una elefanta que a lo largo de su vida, sufrió incontables maltratos por parte de sus cuidadores y que lamentablemente tuvo este cruel final.

En este post se relatará parte de la historia de esta elefanta. Una historia de maltrato animal. Una de tantas...


La pequeña Topsy
Topsy fue una elefanta de circo que, a lo largo de sus 27 años de vida, había sido maltratada y torturada. Un día no aguantó más. En el periodo de un año mató a tres hombres que la agredieron.

Topsy había nacido en libertad en 1876 en el sudeste asiático.

Allí fue capturada, siendo un bebé, por traficantes de elefantes, que la introdujeron en los Estados Unidos de forma ilegal en 1885, y la vendieron a Adam Forepaugh, dueño del Circo Forepaugh, que tenía su base en el Parque Luna, Coney Island, Nueva York.

Hay que tener presente que, en aquel tiempo, el Circo Forepaugh competía a muerte con el Circo Barnum, que poseía, además, los elefantes más grandes.

"Topsy iba a convertirse en toda una estrella", pensó Forepaugh. Pero su gozo terminó en un pozo, porque el traficante que le había vendido a Topsy también le contó a Barnum que la elefanta no era americana y éste lo denunció públicamente.

A pesar de todo, Topsy fue la sensación del circo casi hasta el filo de 1900.

Recordemos que entonces no había cine ni televisión. El circo, junto con el teatro y la ópera eran las formas de entretenimiento más comunes.

Con el tiempo, Topsy llegó a medir tres metros de altura y a pesar entre 4 y 6 toneladas.

Publicidad del Circo Forepaugh 
Topsy comenzó a ganarse una reputación de elefanta mala, con mal genio, desde un único punto de vista: el humano.

Los malos tratos a los animales en ese tipo de circos estaban a la orden del día.

Comenzaba el siglo XX. Era el año 1900.

Su primera víctima fue un domador contra el que se volvió en pleno número, en Texas. Lo mató.

Fue la gota final para la elefanta. ¿Qué pasó para que un animal manso y obediente sacara lo peor de sí mismo? Es fácil imaginarlo. Malos tratos, torturas, crueldad, sadismo…

Un nuevo domador tomó su puesto, endureciendo la línea de control sobre la elefanta. Encontró el mismo fin semanas después en París, Texas. Topsy lo mató de otro pisotón.

El tercer suceso tuvo lugar el 27 de mayo de 1902. Dos años después.

Un espectador llamado James Fielding Blount se coló de madrugada en las cuadras de los elefantes, en Brooklyn. Según las crónicas, iba probablemente borracho. Los elefantes, entre los que se encontraba Topsy, estaban atados. Blount comenzó a burlarse de los paquidermos, ofreciéndoles una botella de whisky. En un momento dado, al parecer el hombre arrojo arena a la cara de Topsy y luego apagó su colilla en la trompa de la elefanta.

Topsy respondió empujándole hacia atrás con la trompa, haciéndole caer. Luego, en el suelo, lo pisoteó hasta quitarle la vida.

Un mes más tarde, mientras descargaban a Topsy de un tren en Kingston, Nueva York, un espectador llamado Louis Dodero trató de hacercosquillas a Topsy detrás de las orejas con un palo. La elefanta agarró a Dodero con su trompa por la cintura y lo arrojó violentamente a varios metros de distancia.

Aquello hizo reflexionar a sus dueños del Circo Forepaugh. Topsy se estaba volviendo incontrolable”.

Ninguno trató de entender la lógica del animal, ¿para qué? Y lo vendieron ese mismo mes de junio a Paul Boyton, propietario del Parque Sea Lion de Coney Island.

Allí, su nuevo domador, William Alt -también aficionado a la bebida-, maltrató a la elefanta en octubre de 1902.

Dos meses después, Alt,  visiblemente ebrio, cabalgó a Topsy por las calles de Coney Island, hasta la comisaría de policía, en cuyo interior trató de meter al animal, que bramaba terriblemente.

Como era de esperar, Alt fue despedido.

Los nuevos dueños del animal sintieron que no podían confiar en la elefanta y decidieron sacrificarla de la forma más indolora posible.

Se consideró la posibilidad de hacerlo mediante la horca, pero la Sociedad Estadounidense para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales protestó con rotundidad declarando que no iban a permitir que se la matara de una manera tan cruel.

La solución final la facilitó uno de los hombres que más han contribuido al avance de la humanidad: Thomas Alva Edison.

Topsy antes de ser ejecutada
El inventor de la bombilla eléctrica propuso ejecutar a Topsy mediante un sistema de electrocución similar al que se usaba con las personas en Estados Unidos desde 1890.

Para Edisón era una oportunidad que no podía dejar pasar porque estaba batallando contra Nikola Tesla y George Westinghouse para hacerse con el control de la infraestructura eléctrica de Estados Unidos.

Edison había declarado, por activa y por pasiva, que su sistema de corriente continua era segura y que el sistema de corriente alterna de Tesla y de Westinghouse era muy peligrosa.

Con el fin de corroborar sus palabras ante todo el mundo, el inventor había venido ejecutando públicamente a perros y gatos durante años.

En este caso, Edison convenció al Ayuntamiento de Nueva York para que le dejaran usar esa corriente alterna “tan peligrosa”.

Si podía matar a una elefanta con ella, su punto de vista quedaría probado.

En el momento de la electrocución
Así que, con el fin de reforzar el efecto de la electricidad, la elefanta fue alimentada con zanahorias que contenían 460 gramos –casi medio kilo- de cianuro de potasio antes de que una corriente alterna de 6.600 voltios penetrara por su cuerpo.

Topsy murió en cuestión de segundos.

La ejecución fue presenciada en vivo por más de 1.500 personas

Edison filmó la ejecución en película de acetato para su posterior proyección en los cada vez más numerosos cines de los Estados Unidos de América.

La elefanta Topsy fue ejecutada como un ser humano, sin ningún derecho de defensa, algo impensable en nuestros días.

No se pudo defender porque no podía hablar.

Y así sin más, finaliza la historia de una elefanta que a lo largo de su vida sufrió toda clase de maltratos... y que lamentablemente tuvo este final.



Nos veremos en el proximo post, gente.

- Lxs 


Fuente: en.Wikipedia.org





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